lunes, 7 de noviembre de 2011

INTERNET: un objeto intelectual

     Las últimas décadas del siglo XX presenciaron la manera como las nuevas tecnologías de acceso al conocimiento enriquecían la comunicación, y cómo surgía una nueva cultura interconectada, producto de la comunicación digital, que en principio eliminaría las barreras geográficas, de aspectos tecnológicos y sociológicos, con el objeto de compartir solidariamente la información básica en el entorno de las nuevas redes computacionales y autopistas de la información.


     Hoy observamos que Internet se caracteriza por ofrecernos un espacio para las comunidades, que siempre han existido en la cultura humana. De modo que los usuarios interactúen con la información y el conocimiento, potenciando y revalorizando las comunidades a partir de nuevas posibilidades de interacción y participación.
     
     Se puede evidenciar un cambio en la sociedad, respecto de su esquema de multitud de pequeñas agrupaciones de personas, en casas, vecindarios o lugares de trabajo, por sociedades conectadas donde la importancia del lugar pasa a un segundo plano y priman las fronteras permeables y las interacciones entre personas diversas y alejadas.
Estas transformaciones son limitadas a los usuarios de países en desarrollo, se evidencia una diferencia cualitativa importante entre diversos sectores de la población que tienen o no acceso, que pueden intercambiar información o solo observar parte de ella.


     En este espacio de comunicación, donde converge un sistema complejo de relaciones el cual está estructurado por una parte, con periféricos, lenguajes naturales o pantallas que se activan a partir de la acción del usuario; y por otra parte, con variables formales, funcionales y de contenidos, que evidencian la evolución cíclica con respecto a medios tradicionales (cine, periódico, radio, televisión, etc.) 


     En este lugar/espacio convergen varios sujetos conectados en red, y estos sujetos conforman comunidades en el que intervienen factores sociales y tecnológicos, aspectos políticos y culturales, espacios de participación ciudadana o centro comercial, que reflejan el pensamiento, las necesidades de las comunidades que las conforman.
     
     Internet ha introducido nuevos elementos que están transformando radicalmente las formas de relacionarse entre las personas. Por consecuente estas relaciones están basadas en los intercambios de información. Las interficies son los lugares donde estas relaciones se llevan a cabo y por ello se convierte en fundamental el análisis y la organización de los flujos que allí se presentan para reconvertirlos en conocimientos. Las comunidades son el espacio para que este conocimiento se re distribuye y se vuelve accesible a otras comunidades y grupos sociales.


     
La labor del diseñador     Tal como menciona Bonsiepe, la labor de los diseñadores deberá ser, sintetizar la complejidad del saber y ayudar a presentar la información diseñando este espacio (Interfaz Gráfica) entre la fuente de información, los datos y el lector. Es decir, el diseño visual o de información, afirma el mismo, podría volverse una disciplina decisiva por la llamada explosión de información y contribuir en la gestión de la información.
La tarea debe ser convertir a Internet en la gran memoria de la humanidad, donde los avances se realicen en forma comunitaria y donde todo se alcanza con la interacción de todos, bajo el concepto de servicio antes que la apropiación, de hermandad antes que dominio.
No se trata sólo de navegar y disfrutar la información ya existente. El objetivo debe ser participar activamente en la construcción colectiva de información.


      Internet, en síntesis, facilita el intercambio de información pero a la vez, es soporte del conocimiento, como en su momento lo fue el pergamino o el papel. Internet es un objeto intelectual que permite conservar, transmitir y trascender el conocimiento de cada momento. 

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