martes, 12 de abril de 2011

¡Qué genial! sin tener que pensar.

En los tiempos que corren, en la búsqueda desesperada de información y ante el inmenso caudal de información con el que contamos hoy día en la web; el autor Steve Krug hace una observación crítica sobre las páginas web, dado que las mismas sorprenden con tan poco cambio positivo desde su aparición. Si bien en un principio parecía que la tecnología avanzaba de manera precipitada motivada por la competencia entre los diferentes navegadores, y lo novedoso del medio; pronto todo se estandarizó y, según el autor, esta estandarización fue convirtiéndose en frustración. 

Krug destaca una carencia de fuentes, un confuso conjunto de navegadores; convenciones de diseño estandarizadas sin sentido; como es el caso de los banners. Y mientras estas convenciones tratan de amalgamarse en un metalenguaje; al ser humano llámese usuario; aun no han conseguido provocarle ninguna modificación notable. Siendo que la mayoría de las personas aun hoy encuentran dificultades en la experiencia con el ordenador y los sitios web.
Es por ello que el autor propone mirar el diseño, usar la página web; o contratar a gente para que la use y nosotros observemos su comportamiento; como test de usabilidad.
 

Es de destacar uno de los ejemplos citados en su libro; donde habla de un buscador en la web, pero que bien podría ser cualquiera y de hecho mas de una vez nos hemos encontrado ante una situación tal como la de querer buscar un archivo, tema, imagen, etc. y el mismo nos responde con más preguntas u opciones (“palabra clave”, “título” o “autor”) en lugar de tomar lo que escribimos y arrojar una serie de resultados; sin pedirme primero una definición o ubicación de lo que yo busco, lo cual facilitaría la tarea enormemente. Esto mismo podemos trasladarlo a los sistemas operativos; donde quien no se ha visto envuelto en la búsqueda de un archivo de texto, gráfico, imagen, etc. dentro de el resto de los documentos ingresados en el ordenador; donde todos sabemos que la opción de búsqueda solo nos provoca frustración si no tenemos en claro la fecha de creación, palabra clave, etc.
 

Precisamente es aquí donde el autor revela su máxima, su gran ley de la usabilidad: ¡No me hagas pensar! Su postura es muy simple: si un usuario llega a una página web, lo que quiere es realizar la tarea lo más rápidamente posible, no perder el tiempo intentando descifrar las convenciones, suposiciones del diseñador. Y si una página web que pretende ser útil es compleja o difícil de usar, al igual que un sistema operativo; pasará como con cualquier otro producto…el usuario dejará de aprovecharla, yendo a otro sitio más cómodo si lo encuentra.
Entonces el autor propone, situarse siempre en el lugar del usuario, para poder estudiar su comportamiento ante un determinado sitio web. Probando el sitio desde el momento que es creado, para de este modo, interpretar como el usuario lo lee, que espera encontrar frente a el, que frustra su búsqueda, si la información está bien distribuída, jerarquizada; tratando siempre de ofrecer la información lo más clara y evidente posible para hacer su experiencia lo más placentera posible y para motivar a que el mismo vuelva al sitio o sistema operativo.

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