Para comenzar con la entrada de hoy, y según lo que se viene planteando en este blog sobre las interfases y más puntualmente sobre las interfases gráficas (GUI); es pertinente citar a Gui Bonsiepe quién considera en su libro del “Objeto a la Interfase” a la misma
“(…) no como un objeto, sino un espacio en el cual recae la interacción entre el cuerpo humano, la herramienta y el objeto de acción” (…), como así también “…cualquier cosa que provee el medio para interactuar con un objeto de manera que este resulta en un artefacto o herramienta con el propósito de completar una tarea” .
También podemos mencionar, en otras palabras que, dicho espacio se configuraría como un nexo que posibilitará una efectiva comunicación entre el usuario y el ordenador.
Ahora bien, este nexo en los ordenadores de hoy se ha materializado en las Interfases graficas como ya he mencionado en entradas posteriores, para lo cual su lenguaje se ha ido puliendo de la mano de la evolución en la ciencia y en la tecnología. A su vez, estos avances han posibilitado un enriquecimiento de dicho espacio, lo cual se tradujo en esta mejora en el modo de comunicación y universalización del lenguaje.
Para Bonsiepe las Interfases Gráficas de Usuario son objetos construidos por ventanas, íconos, menús y pulsadores; a los cuales considera dispositivos metafóricos de una realidad familiar a los usuarios. A su vez, como en todo espacio de comunicación, las GUI debieron generar su propio lenguaje al cual Lev Manovich engloba dentro de un conjunto de “técnicas, estrategias o convenciones", las cuales en la actualidad han alcanzado una estandarización tal que le han valido una gran aceptación y comprensión, por ahora por una gran parte de la sociedad, pero esto no llega a su fin, el lenguaje se haya en continua formación.
Las transformaciones de las que venimos hablando y las cuales se han ido sucediendo a lo largo del tiempo, las cuales han sido aceptadas de manera gradual por el usuario, podrían resumirse en mejoras positivas en cuanto a la resolución de las pantallas, aumento en la velocidad de los procesadores y aumento global de las prestaciones del software, entre otras.
Por otra parte, toda tecnología que ha ido acompañando toda esta evolución y aceptación gradual podría ser considerada como un objeto cultural, ya que recupera viejos y nuevos artefactos, como así también procedimientos. Este mismo planteo es realizado por L. Manovich, donde considera que las formas de los nuevos medios recuperan diversas herencias culturales .
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